Las penas con sandwiches y pambazos saben más buenas...

Como sucede siempre cuando es la primera vez que hacemos algo, nunca faltan los errores...

Sí, esos detalles importantes que omitimos. En mi caso, olvidé mi pasta y cepillo de dientes, algo de comer y algunos medicamentos...

Salimos del pueblo a las 5:00pm con destino a la ciudad de Nuevo Laredo Tamaulipas donde tramitaremos la visa.

Desde el inicio del viaje nos dimos cuenta de algunas cosas; el chofer nos dijo que no conocía la ruta, pero que iba a estar comunicándose con otros choferes que también salieron de allá y que iban al mismo destino.

Apenas estábamos asimilando ese detalle cuando nos dijo que era la primera vez que conducía ese autobús pues anteriormente manejaba otro diferente.

Ni qué hacer, era nuestra suerte así y ya sólo debíamos confiar en Dios y en él.

Al poco tiempo se hizo notario su desconocimiento de la carretera y de la unidad pues iba cayendo en muchos baches y se sentía cómo rechinaba la caja cuando realizaba los cambios de velocidad.

Cuando creí que eso era suficiente, nos detuvimos en un oxxo para pasar al baño y comprar algo...

No me extrañó tanto ver qué el chofer compró una cajetilla de cigarros, lo que me pareció inadmisible fue que empezara a fumar dentro del autobús.

Quise decirle que no lo hiciera, pero consideré que la nicotina quizás le ayudaría a mantenerse despierto y no ponernos en riesgo aparte de ir brincando cada minuto cuando las llantas caían en algún hoyo de la carretera...

Cuál sería mi sorpresa al ver que iba prendiendo cigarro tras cigarro dentro de la unidad sin importarle que el 50% del humo del tabaco se quedaba dentro del autobús.

Cuando creí que había visto demasiado, empezamos todos a sentir un calor sofocante, el clima no funcionaba y adentro era un horno.

Fue cuando una chica se levantó de su asiento y le dijo al conductor que abriera la ventila del techo, alguna ventana o que revisara el clima.

Se detuvo un poco y mientras él buscaba alguna solución, nosotros bajamos a respirar aire fresco...

Eran las 8 de la noche, 3 horas de viaje cuando una de las personas que iban en mi grupo de tres me preguntó si traía algo de comer. Le dije que no y un señor llamado Beto que también venía con nosotros me regaló un pambazo de jamón con frijoles que me supo a gloria...

Mas tarde otro de los pasajeros me compartió un sándwich y mientras masticaba como 100 veces cada bocado, seguía recordando las caritas tristes de mis hijos y de mi esposa, esos ojitos llorosos y la incertidumbre de un incierto futuro...

Tratando de mitigar mis sentimientos, miraba en la distancia la interminable carretera, las luces en la lejanía, la oscuridad tras las ventanas y una sensación de miedo que no me dejaba descansar...

Seguimos así por mucho tiempo, Poza Rica, Tuxpan, Tampico, Linares, Monterrey y finalmente Nuevo Laredo que es donde llegamos tras 18 horas de viaje, un calor de más de 30° y 40 cigarrillos...

Cabe mencionar que a la mitad del camino mi amigo Don Beto se pasó a charlar con el chofer y eso le ayudó mucho al conductor para tomarle más confianza al autobús y
a la carretera logrando así una excelente velocidad crucero.

Pasamos algunas zonas llenas de neblina y el chofer seguía a muy alta velocidad lo que por momentos me tuvo preocupado...

La caravana de 7 autobuses seguía su curso y se detenían en algunos puntos para comprar algo e ir al baño.

Al llegar a Nuevo Laredo, nos llevaron a diversos hoteles donde esperamos a que fuera un representante y pasara lista.

Luego nos entregó algunos formatos para llenarlos, los entregamos y mañana muy temprano vendrán por nosotros para continuar los trámites y después ir a la entrevista al consulado donde de ser aprobados nos darán una visa de trabajo.

Ya nos entregaron una hoja con el nombre de la empresa en la que trabajaremos y la ruta de carnavales a los que iremos.

Mañana les estaré informando sobre cómo se van realizando los trámites y espero en Dios que nos den la visa para poder aprovechar esta gran oportunidad.

Nos leemos pronto...

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