Convivio en la escuela de Francés


Después de 2 meses y algunos días, ayer tuvimos examen final del primer nivel de Francés. A partir de mañana 4 de diciembre, empiezan nuestras vacaciones de un mes y decidimos festejarlo en el salón con nuestra profesora haciendo un pequeño convivio en el que cada quien debía aportar algo. A continuación, las fotos de la comida. Para ampliar las fotos, haga usted click sobre ellas.
Me atrevo a decir que fue un verdadero encuentro de sabores, pues resulta que en la clase habemos alumnos mexicanos y personas que vienen de Siria, Marruecos, Arabia Saudita y Turquía. Para darse una idea, vean las siguientes fotos de la comida que ellas trajeron, porque yo sólo aporté una bolsa gigante de papas fritas, las fotos y este artículo.
Ahora, tengo el placer de presentarles a mis compañeros de clase. Por razones de seguridad, omitiré sus nombres, pero dicen que una imagen dice más que mil palabras. He aquí los alumnos que llegamos al final del primer nivel de Francés. Es triste decirlo, pero al principio éramos más de 20 personas y fuimos sólo 7 quienes tuvimos el valor, el coraje, la voluntad, el tiempo y el deseo verdadero de continuar. Para empezar, les presento a una mujer que haciendo un gran esfuerzo, logró terminar el primer nivel. No fue fácil para ella, porque no conoce el alfabeto latino, sólo escribe, lee y habla en árabe. Por tanto, creo que a ella es a quien más se le ha complicado entender esta primera parte del curso de Francés. Desde Marruecos, una mujer digna de mi más sublime admiración.
Desde Siria, ella es una de las mejores alumnas de nuestra clase. Ha demostrado día a día que para aprender, se necesita tener la firme convicción de querer ir más allá, justo donde otros por pereza, decidia, falta de coraje y tiempo, no logran llegar.
Toca el turno predentar a nuestra profesora acompañada de una chica de Turquía. (Mi profesora, es la que está sentada.) Charlaban sobre algunos detalles del examen final. Je ne comprends pas decía mi compañera.
Sin más preámbulos, les dejo con las fotos de dos mujeres mexicanas que también han demostrado su intenso interés en aprender Francés. Ambas con hijos y un marido que atender, se dieron el tiempo para tomar el curso reivindicando con ello su enorme afán de superación. Han demostrado con hechos que cuando se quiere, se puede. Por cierto, la chica que aparece al fondo, es una compañera de Arabia Saudita muy popular en nuestra clase por llegar siempre tarde y por hablar demasiado Inglés. Ya nos habíamos acostumbrado y el día que faltaba, creo que todos pensábamos en ella.

He aquí nuevamente la chica popular con la mejor alumna de nuestra clase quien por cierto, la he nombrado mi profesora número dos. Me gusta mucho su pronunciación y su capacidad de retención. Felices preparando la ensalada.
He aquí nuestra profesora disfrutando un poco de todo. Seré sincero al decir que no quiso probar el delicioso mole que una de las compañeras mexicanas trajo y que estaba para chuparse los dedos. No sé si lo sabían, pero no es común que los canadienses coman picante y le tienen cierto pavor a todo lo que contiene chile. Esta no fue la excepción y mi profesora prefirió la comida árabe, la ensalada, crema de papa, frijoles a la charra, pan francés y queso de Quebec. I mean, Fromage du Quebec.
Qué les parece si ahora, comparto con ustedes unas fotos donde aparecemos todos o casi todos gozando de la comida deliciosa y el sabor dulce de haber terminado el primer nivel del idioma francés con muy buenos resultados.
En las siguientes fotos, nuestra profesora posa para mi cámara contenta por haber recibido algunos regalos de una compañera. No me sentí mal pues con frecuencia yo también le llevaba chocolates. Es un placer enorme tener el privilegio de contar con una excelente maestra como ella. Su paciencia no conoce límites y eso hace que nuestra clase sea más amena e interesante
Para finalizar, nos tomamos algunas fotos en grupo. Por ahí se me puede ver bendito entre las mujeres como decía mi abuelita Clodomira. Es curioso, pero desde el inicio del curso, la mayoría de los alumnos, eran mujeres. No me quejo, todavía me quedan siete. Mujeres que adoro, y respeto. Mujeres que son sinónimo de carácter, esfuerzo, valor y férrea voluntad de tener un mejor mañana.
Eso es todo y si Dios nos lo permite, volveremos a vernos las caras en enero de 2010 para continuar con nuestro curso de Francés en aras de poder integrarnos de una mejor manera en la vida social y laboral de Montreal, Quebec, Canadá. Mi agradecimiento especial para nuestra profesora quien diariamente nos enseñaba algo nuevo. Gracias por su paciencia, prudencia y perseverancia. Gracias a todos mis compañeros por compartir conmigo su deseo intrínseco de superación. Gracias por esa fuerza con la que cada día se enfrentan en su vida cotidiana. Gracias por ser parte de esta historia. Gracias por estar aquí.


Sinceramente,
José Luis Ávila Herrera
Reportero sin Fronteras

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