El parque Mont-Royal en Montreal

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El Mont-Royal o Monte Real en Español es para la gente de Montreal, Canadá un ícono tan importante como la Torre Eifel en París, el Taj-Mahal en la India o la torre Latinoamericana en México. En la mente de los citadinos, la montaña es casi un lugar sagrado, un espacio con enormes áreas verdes de más de 500 acres, una infinidad de árboles muy antiguos con caminos y veredas muy cuidados y diariamente transitados justo en el centro de una ciudad que permanece en constante movimiento...
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El Parque Mount Royal, es lugar de reunión de los residentes de Montreal que vienen con frecuencia a caminar, correr, hacer días de campo, andar en bicicleta, patinar y hasta esquiar a campo traviesa durante la temporada de Otoño e Invierno.

Fue diseñado según cuentan los historiadores por Frederick Law Olmsted, un arquitecto paisajista que se dice también fue el creador de la disposición del Parque Central de Nueva York. Olmsted quien por cierto fue nombrado como el primer comisionado del Yosemite Park en California, fue uno de los primeros diseñadores de paisajes que conservara el aspecto natural del terreno en el siglo XIX, la idea era domesticar -por así decirlo- la selva, algo que sin lugar a dudas creo que logró bastante bien en la disposición del Parque Mount Royal.

Mount Royal, toma el nombre en base al explorador francés Jacques Cartier quien se dice reclamó Quebec para su Rey Francisco I. Y fue durante su segunda expedición a la Nueva Francia, en 1535, que escaló el pico de 232 metros de altura.

El Parque Mount Royal cuenta con una serie de atractivos turistícos que si bien no son fáciles de descubrir al primer intento, bien vale la pena ir plenamente informado antes de arribar a tan maravillo sitio de contacto con la naturaleza.

Hay varias formas de llegar a este lugar, pero una de las preferidas por la gran cantidad de turistas provenientes de varias partes del mundo, es a través del metro. Para eso, deberá tomar la línea color naranja que va de Cote-Vertu a Motmorency y bajarse en la estación Mont-Royal. Al salir del metro, se toma el autobús número 11 con destino a la Montaña y cuando el autobús vaya subiendo hacia la cima de la montaña por alguna de las curvas de este trayecto, usted deberá solicitar la parada.

Para ser exacto, es la primera parada que hace el autobús ya estando arriba. De ahí caminará usted hacia la izquierda y podrá ver de inmediato el camino que conduce hacia el mirador o chalet del Mont-Royal. Si camina de frente a la parada del autobús, irá al encuentro del parque y los lagos. Otra excelente área de recreación familiar.

Justo a las faldas de la montaña, se encuentra una estatua erigida en honor de George-Etennie Cartier. Ese lugar en específico es punto de reunión para muchas personas que principalmente los días domingos se la pasan escuchando música improvisada mientras comen y charlan en familia.

En la parte de arriba de la montaña, es donde se pueden encontrar dos de los más famosos atractivos del Parque Mount Royal. En primer lugar, se encuentra el majestuoso mirador panorámico que a través del tiempo a logrado sorprender con su belleza a muchas personas que diariamente vienen hasta este lugar en busca de una mejor visión de la Ciudad de Montreal.

Literalmente escondido en el bosque es como se encuentra este maravilloso sitio desde donde cada día miles de personas se dan cita para contemplar un amanecer, un atardecer o simplemente admirar la tácita belleza de una ciudad por demás encantadora en cualquier sentido de la palabra.






















Como parte del mirador panorámico, se encuentra un chalet construído en piedra sólida que posee en su interior una exhibición histórica y aloja durante el verano muchas recepciones y conciertos musicales donde quien viene a disfrutar de estos eventos, se lleva consigo una experiencia por demás inigualable.










Al atardecer, las luces de la ciudad empiezan a aparecer por todas partes dándole al mirador panorámico otra esencia que más tarde se ve acompañada por quienes gustan de pasar una velada romántica y bohemia con alguien y a la vez con nadie cuando se nota la ausencia de todo ruido y se siente la precencia del absoluto silencio en un lugar donde el presente rodea, sin llegar a penetrar, a un pasado lejano y aun futuro incierto.

Justo del lado opuesto del mirador panorámico se encuentra el Lago Beaver el cual se ha convertido al paso del tiempo en un excelente lugar para tomar el sol, pasear en bote, caminar, andar en bicicleta, pasear al perro o hacer picnic durante los meses de verano.
En otoño e invierno, los residentes y algunos turistas utilizan este lugar para patinar o esquiar sobre las gruesas capas de nieve que propician el ambiente adecuado para tales actividades de recreación familiar.






Curiosamente, es la cima de la montaña donde también se encuentran los cementerios de la ciudad de Montreal. Así que los redicentes de la ciudad al término de su vida estarán por siempre en un lugar de exclusivo reposo donde el silencio será por siempre su compañía final.

Fotografías y Redacción: José Luis Ávila Herrera
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