Dos años en los Estados Unidos de Norteamérica

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Parece fácil, pero vivir en un país absolutamente diferente en todos los aspectos durante 730 días, es una verdadera odisea basada más que nada en la necesidad que en el mero privilegio de conocer otras caras, razas, comidas, bebidas, costumbres, tradiciones, idiomas, leyes y reglas generales.

Estados Unidos, es un país organizado en donde nada o casi nada se escapa a los ojos de la justicia, un país en el que todo aquél que trae verdaderas ganas de triunfar, sale adelante con tan sólo un poco de visión y fiel creencia en sus sueños.

Aún me veo cruzando la frontera aquél inolvidable día 7 de noviembre del año 2006, la brisa que acarició mi rostro por primera vez en la ciudad de Laredo Texas, fue una rara especie de bienvenida con sabor a miedo por no conocer nada acerca del país de las mil y una oportunidades.

Ese país del que tantos hablaban, pero que pocos habían disfrutado tanto como yo lo haría durante mi completa estancia en la Unión Americana.

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Entonces y sin tantos rodeos, haré un análisis y resumiré en la menor cantidad de letras lo que he vivido en los Estados Unidos.

Fue la ciudad de San Antonio Texas la que me recibió por primera vez y en donde estuve solamente un mes y medio.

Luego, viajé a la ciudad de Dallas Texas en donde estuve también mes y medio.

Posteriormente, el destino me llevó a la ciudad de Nashville Tennesse donde actualmente vivo y en donde al fin encontré lo que tanto estaba buscando.

Estabilidad económica y laboral, y las bases de todos mis sueños.

No ha sido nada fácil lograr todas las pequeñas o grandes cosas que he realizado, pues ha sido una lucha constante entre mis proyectos y mis emociones.

Me he enfrentado a muchas cosas buenas y malas durante el tiempo que llevo viviendo en la Unión Americana, he sido testigo de cambios y protagonista de muchos de ellos.

He vivido con cautela y respeto fiel a las políticas estadounidenses, he sabido adaptarme a la vida social de este país al que tantos, pero tantos critican.

Reconozco a todo instante el papel que tienen las autoridades y me uno en su lucha por preservar el orden, la paz y la justicia.

Tomando en consideración estos preceptos, me uno a una pequeña lista de personas que hemops venido a los Estados Unidos a realizar nuestro Sueño Americano.

Me declaro públicamente un ganador en mi esfuerzo por conseguir mis proyectos, me declaro gracias a Dios, un orgullo hispano y un héroe mexicano.

No lo vean con exageración, no se trata de mera adulación.

Cuando me expreso de esa forma, estoy siendo lo más posible sincero y basando mis argumentos en hechos reales y no en falsas conjeturas o cuentos inventados.

Saben ustedes cuántos mexicanos, salvadoreños, hondureños y guatemaltecos viven en los Estados Unidos de Norteamérica?

Millones de ellos!!!

Saben cuántos de ellos conocen lo que es verdadermanete el Sueño Americano?

Muy pocos realmente!!!

Saben por qué?

Por que lamentablemente no han tenido el coraje necesario para triunfar en este país, porque no han sido claros en definir sus prioridades, porque no tienen sueños, porque no tienen ideales.

Y saben qué?

Esto no se trata de una crítica destructiva, sino de un pequeño análisis personal que pretende invitar a futuros inmigrantes a buscar incansablemente el camino al éxito, a buscar siempre la verdad y no permitir que sus sueños se vean cruelmente asesinados por sus incontrolables emociones.

Si aún no saben de lo que estoy hablando, lean esto...

Durante los dos años que llevo viviendo en Estados Unidos, he analizado con sumo cuidado la forma de vida de muchos mexicanos.

La mayoría de ellos, trabajan en la construcción, ganan muy bien pero por largas temporadas no tienen trabajo o compiten con la cada vez mayor cantidad de personas que llegan al país de las oportunidades.

Por lo regular, entran a trabajar a las seís de la mañana o siete.

Su jornada laboral termina a las cuatro, cinco o seís de la tarde.

Regresan a las casas donde a veces viven hasta 10 personas, hablan por teléfono a sus amigos de la construcción y una vez por semana llaman a su familia en México.

Se organizan la mayoría y van a la tienda por cervezas y cigarros.

Si dos o más de ellos andan calenturientos, llaman a una de las tantas prostitutas de la ciudad, llega, y satisface al momento a más de tres y siguen tomando cerveza, fumando cigarros, marihuana, inhalando cocaína y jugando a las cartas, dominó u otro tipo de apuestas y juegos de azar.

Los fines de semana, incrementan ese tipo de actividades al 100% y se reúnen más amigos con intereses comunes, hacen carnes azadas, ponen música en sus trocas en muy alto volumen y hasta parece que están en México.

Se sienten libres, se sientes los reyes del mundo en país ajeno, en un país que tiene reglas y leyes, pero debido a su muy, pero muy poca cultura desconocen.

Aclaro fervientemente que estoy criticando el modo de vida de estos mexicanos, son mi gente y los respeto. Sin embargo, pretendo de esta manera concientizar a muchos de ellos a que recuerden el por qué están aquí en los Estados Unidos.


CONTINUARÁ.............................................







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