Definiendo el Sueño Americano (Parte 2)

CAPÍTULO 58
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Para todas aquéllas personas que lograron sumergirse de manera inmediata en la primera parte de la serie 'Definiendo el Sueño Americano', hoy les invito a continuar la lectura de esta emocionante historia que al final nos dejará a todos un cúmulo de reflexiones a cerca del porqué fue que tomé la determinación de viajar hacia la Unión Americana un día 7 de noviembre del año 2006...

Si bien recordarán en el capítulo anterior nos quedamos en que después de haber tocado fondo emocional y económicamente la fortuna y la buena vida habían regresado nuevamente a mi por azares del destino y más que eso, por la infinita gracia y poder de Dios nuestro Señor.
Leer el capítulo completo...

SILVIA, UN ELEMENTO IMPORTANTE EN LA EMPRESA
Mujer de desiciones en constante movimiento

Silvia, desde siempre había sido una excelente amiga y una persona dedicada a ejercer con profesionalismo su trabajo. Sivia era de las personas que siempre estaban atentas al buen desarrollo de cualquier proyecto anteponiendo para ello cualquier cosa que estuviera en sus manos para lograr siempre los mejores resultados.

Mi primo Alejandro, estaba conciente de que necesitábamos trabajar en equipo para avanzar y así poder él también participar de las grandes utilidades que una empresa como esa podría darnos a los tres, yo siempre les decía que ese proyecto era un enorme pastel de tres leches, relleno de durazno y fresas con crema y que para todos había grandes rebanadas si sabíamos cómo dirigir el timón de ese barco imaginario...

CAPITAL SUFICIENTE Y NUEVAS IDEAS
Teníamos la experiencia y el deseo de triunfar

Para entonces, yo contaba con un excelente capital que me permitío comprar tres pequeñas máquinas eléctricas para sellar las bolsitas de botanas, compré bolsas de celofán especiales en diversos tamaños, mandé a suajar los cartoncitos por miles y éstos ya traían 12 cuadritos precortados para colocar simplemente la cinta canela y pegar posteriormente las bolsitas llenas de los diferentes productos que la empresa iba a distribuir en las diversas tiendas de la ciudad.

Empezamos a trabajar muy fuerte en horarios bastante forzados, yo y mi primo nos levantábamos a las 6 de la mañana y empezábamos a preparar los productos. Él al principio era el encargado de mantener suficiente producto envasado, Silvia le ayudaba y yo me encargaba de distribuir las botanas en mi bicicleta por la ciudad.

Lanzamos diversas promociones, regalamos miles de bolsitas pequeñas con productos varíados para hacernos más publicidad, nuestros productos se estaban comercializando bastante bien y los tres estábamos muy contentos por los resultados.

LAS TANDAS POPULARES
sistema informal de ahorro entre conocidos

Mi ex esposa, me había enseñado el arte de participar en 'TANDAS', una especie de ahorro entre 10 ó más personas que consiste en ir dando ciertas cantidades semanal, quincenal o mensualmente y cuando llega la fecha del número que uno haya elegido, recibe el total de todo lo que las demás personas están aportando al sistema de ahorro. No veo otra manera de explicarles sobre las tandas, pero seguramente varios de ustedes también han hecho uso de este eficaz sistema de ahorro que permite tener en cierto momento una gran cantidad de dinero en efectivo para realizar inversiones, pagar deudas, comprarse algo que siempre quizo comprarse, irse de vacaciones o cualquier otra cosa que no podría hacer sin el magnífico invento de las tandas.

Por esos mismos días, yo recibí una tanda de $11, 000 pesos y miren lo que son las cosas que al que tiene el caballo le ofrecen la silla de montar. Desde algunos días atrás, yo le estaba hechando el ojo a un local comercial cerca del departamento donde vivíamos yo y mi primo. La idea al principio era abrir un establecimiento dedicado exclusivamente a la venta de botanas a granel.

Una mañana, cuando estaba por la zona repartiendo en las tiendas mis productos, el dueño del local estaba haciéndole algunos arreglos y aproveché para preguntarle sobre el precio de renta, requisitos y algunas otras cosas relacionadas con los pagos de servicios.

En breve, llegamos a un acuerdo y fijamos una fecha para poder pagar el depósito y el primer mes de renta por el uso del local comercial.

En un abrir y cerrar de ojos, yo había firmado un contrato por un año de uso de un local en una zona en la que para ser sincero desconocía el movimiento comercial y para ser más sincero, estaba aún indeciso sobre qué era lo que realmente podría funcionar ahí.

Iba en chinga con mi bicicleta de bajada cuando un anuncio en una casa particular hizo que frenara de inmediato quemando llanta al estilo de los clásicos y nacos mexicanos que viven en los Estados Unidos y que después de unas cervezas se sienten los reyes del mundo olvidando que sólo son y somos mierda en el camino.

El anuncio decía: 'Por no poder atenderlo, transpaso equipo para cibercafé'

De volada bajé de mi bicicleta que por cierto había comprado también en costco con otra tanda a un precio de más de $3 000 mil pesos mexicanos.

Presioné el botón del Interfón y me contestó un muchacho diciéndome que enseguida me iba a atender. Salió y rsultó ser casi un escuincle de 17 años, hijo de ricos y uno de esos niños bien que todo les compra papá y que desconocen por completo el valor real de las cosas. Me contó la historia, me dijo que su padre tenía mucho dinero y que le había puesto ese cibercafé para que se entretuviera, pero que ahora él necesitaba ir a estudiar a Europa y que no podría atender el negocio.

Con una mirada de experto en negocios, revisé las cosas, eran 6 computadoras COMPAQ presario, 6 mesas Printaform, 3 cámaras web, 3 pares de audífonos, un Escáner, una Impresora y todos los periféricos correspondientes como ratones, bocinas, teclados y cables.

Le dije que cuánto quería por todo el equipo, que yo recién había adquirido en renta un local comercial a tan sólo 2 cuadras de ahí y que sería buena idea abrir en ese lugar un Café Internet.

Me hechó su rollo diciéndome que las computadoras eran originales, que tenían licencias de Windows XP, que estaban en buenas condiciones, que les tenía cierto cariño y sentimientos encontrados y cuando vi que casi lloraba, le volví a preguntar en la cantidad que él pensaba recibir por su equipo informático.

Me dijo que el precio era de $18,000 pesos, pero que yo le dijera cuanto estaba dispuesto a pagar. Le ofrecí $10,000 y me pidió $14,000. Le ofrecí $11,000 y me dijo que sí. Cerramos el trato y al día siguiente fui a pagarle todo su dinero, me entregó el equipo y aprovechamos con mi primo y un vecino para llevar las computadoras al local comercial.

Al día siguiente, solicité que Silvia y Alejandro me ayudaran a limpiar el local, lavamos muy bien y pintamos el interior y exterior del establecimiento.
Monté el equipo, contraté un rotulista y a los tres días estábamos abriendo un cibercafé cuando nisiquiera por nuestras mentes había cruzado esa idea.

No era nada nuevo para mi, conocía el ramo, sabía y sé instalar redes, tengo experiencia en asuntos relacionados con Internet, sé usar software básico y de diseño, no era nada nuevo, era algo que yo ya conocía y que por tanto me daba grandes ventajas al momento de manejar las finanzas y todo lo relacionado a las inversiones.

Ya con experiencia por el negocio que más antes había tenido, pensé que comprar artículos de papelería sería un buen complemento para el cibercafé a la par de estar ofreciendo más productos y servicios en un mismo lugar.

Ahí mismo y como el local era bastante grande, separamos una zona para botanas, papelería, dulces y chocolates. Compré después una copiadora, una impresora láser y una DeskJet ambas de HP.

Las cosas iban bastante bien, estábamos disfrutando de grandes utilidades y en poco tiempo estábamos siendo reconocidos y admirados por nuestra capacidad organizativa y plena dedicación a uno más de nuestros sueños.

Una de esas tardes en las que regresaba de haber ido a vender mis dulces y botanas al Palacio Municipal, casi me voy de nalgas cuando en mi computadora principal y senatada en mi silla de piel giratoria se encontraba una hermosa mujer de pelo rizado, cuerpo de venus, sonrisa encantadora, mirada seductiva y aroma de rosas.

Antes de ir directamente hacia ella, me dirigí hacia la bodega del local donde se envazaban las botanas y lugar que también nos servía de cocina y baño.

Ahí, estaba mi primo Alejandro que había llegado un poco antes que yo y le pregunté que quién era esa belleza que estaba en mi silla y con una sonrisa irónica me dijo: Es que acaso no la conoces?. Ella es 'Luz de Luna'. Me lleva la chingada, cómo así?

Yo sabía que Luz de Luna era hermosa, pero, cómo así?

Se había hecho acaso una cirugía completa o es que había tomado alguna pócima secreta. Ella era otra mujer, era bellísima, tenía sus te... más duritas, sus nal... más redonditas, olía exquisita, en fin, era otra mujer.

Cuando salí de mi asombro, fui hacia ella y lo primero que hice fue abrazarla y besarla con mucha pasión. Teníamos más de un año sin vernos.

Caray, para qué describir lo que hicimos en la alfombra, si basta con resumir que le besé hasta la sombra.

Entonces, ella regresa a mi vida y a mis negocios con el puesto de encargada del cibercafé, aunque por la experiencia vivida con ella en el pasado, debo decir que el trato hacia ella era por demás diferente. Le pagaba como a una empleada aunque reconozco que por el hecho de que teníamos sexo con frecuencia, le daba un pago diario de una moneda que estaba de moda en esos días y que era de $100.00 pesos.

Cada día por la tarde, ella iba a casa con una momeda de $100.00 pesos.

Ella estuvo conmigo aproximadamente un mes y cuando se dio cuenta que ya no era el mismo de antes que derrochaba mi dinero en ella, se alejó.

Para esto, Silvia siempre estuvo al pendiente de todos mis movimientos y debo ser franco al decir que Silvia también era mi amante, pero que al saber la historia completa de mi vida, no tuvo jamás una actitud contraria a mis acciones, me dejaba que yo hiciera lo que quisiera, pero cuidaba siempre mis intereses personales.

Una de esas tardes yo había ido a comprar dulces a una tienda de mayoreo cuando vi pegado sobre la pared un anuncio que decía: 'Vendo motocicleta Honda C90 seminueva modelo 2003'. Aunque en ese momento no estaba en mis planes comprar una motocicleta, era evidente que la necesitaba pues la cantidad de tiendas a las que estaba llegando nuestros productos eran cada dia más y la bicicleta me estaba rozando el culo en las subidas y bajadas de la ciudad de Xalapa.

Me puse en contacto con la persona que vendía la motocicleta y me dijo que el precio era de $15,000. Que era de su hermana, pero que ella estaba en Canadá estudiando y que le había autorizado a él venderla pues ella pensaba comprarse un auto.

Mi ahorro para ese momento era de $5 000 pesos, todo lo demás estaba invertido en las cosas que he mencionado. Le fui sincero y le dije que nosotros éramos estudiantes y que necesitábamos la motocicleta para repartir nuestros productos y poder pagar así nuestras colegiaturas, libros, renta y alimentación.

Él me dijo que le parecía una causa noble y que me la vendería en $12,000 pesos, que le diera los $5,000 que tenía en ese momento y que me daba dos meses para pagarle el resto. Así lo hicimos y lo más curioso es que nunca en mi vida había manejado una motocicleta. En el mismo instante que me la entregó, me enseño las cosas básicas y como es una motocicleta semiautomática, no tardé más que algunos minutos en controlarla. Lo demás, lo hizo la práctica en la mejor escuela, la vida.

UNO DE MIS HERMANOS ME PRESTA $30, 000 PESOS
Aumenta la inversión, aumentan las ganancias.

El negocio necesitaba otra apariencia y en uno de mis viajes a mi ciudad natal México Distrito Federal, solicito a mi hermano Carlos Eduardo un préstamo de $30,000 pesos para comprar más mercancía y algunos aparadores de aluminio y cristal para darle un nuevo look al establecimiento. Me los presta y los invierto.

Ahora, teníamos una motocicleta, una bicicleta, un cibercafé con papelería, copiadora, impresora, escáner, bellos aparadores de aluminio y espejos repletos de regalos, peluches, dulces, botanas, chocolates, una cartera de más de 50 tiendas a las que les surtíamos nuestros productos y el futuro se miraba claro y más transparente que las aguas del canal de chalco.

LLEGAN VARIAS MUJERES MÁS A MI VIDA
Y con ellas se va, lo que tanto tardó en llegar.

Con un negocio próspero, empecé a ser el foco y objetivo de una que otra astuta muchachita que sólo buscaban la manera de obtener dinero fácil a cambio de sexo pero de una forma sutil, yo le llamaría prostitución inteligente. Y lo obtuvieron.

Primero, llega una hermosa nena que era parte de una Rondalla Femenil y que llamaré Lizbeth, chica de 19 años, hermosa, atractiva y sabrosa, logra seducirme de tal forma que acabo gastándome con ella un poco más de $3,000 pesos en un par de semanas.

Como puedo, me deshago de ella pues algo muy dentro de mi se revelaba y me hacía pensar en que no debía de gastar así de fácil lo que había conseguido de manera tan difícil. Entonces, llega Nadia chica de preparatoria, 17 años de edad que con el pretexto de que venía de provincia a estudiar a la ciudad, se acerca a mi y empiezo a gastar en ella cantidades considerables de dinero. Una semana, $1,000 pesos y se va.

Llegaría después Ana María, bellísima nena de Coatzacoalcos que estaba estudiando la Univesidad en Xalapa, 15 días con ella, $2,000 pesos y se va.

Luego, conozco en uno de mis viajes a la ciudad de México a una hermosa doctora titulada recién egresada de la Universidad que llamaré Liliana. Me enamoro de ella y en un mes de relación sentimental, gasto aproximadamente $5,000 pesos. Luego ella se va a la ciudad de Veracruz y empiezo a viajar para ir a verla gastándome en otro mes quizás $3,000 pesos más. Terminamos porque ella regresó a México D.F.

Los negocios débiles, pero seguían avanzando...

Silvia no paraba de darme consejos, estaba desesperada por la forma en la que estaba gastando el dinero con otras mujeres. A ella nada le faltaba, pero aún así se preocupaba por el futuro de mis negocios.

La red de tiendas a las que llegaban nuestros productos, empieza a crecer y me veo en la necesidad de obtener más capital para responder a ese mercado emergente que demandaba más y mejores productos y servicios.

Haciendo uso nuevamente de mi creatividad, lanzé una promoción para hacer accionistas a cada uno de los propietarios de las tiendas a las que llegaban mis productos. Tomando como base un sistema paralelo de inversión, cada uno de mis clientes podía comprar una acción con un costo de $100.00 pesos ganando el 7.3% de utilidades mensuales.

ESO FUE UNA BOMBA, TODOS QUERÍAN INVERTIR.
Ellos sabían que mi empresa era fuerte...

La persona que menos acciones compraba, eran 3, la mayoría compraba 5, 10, 20 y hubo quien compró 50 acciones de inversion paralela con intereses avanzados.
Además de los intereses, la tienda ganaba un 3% de descuento en cada venta y se le proporcionaba al propietario un cartoncito con 12 bolsitas surtidas para su familia y 25 bolsitas pequeñas para regalar a los clientes cada semana.

TODO IBA VIENTO EN POPA
Pero llegan más mujeres

Mis ventas aumentan un 300% y empieza a llegar a mis manos mucho más efectivo. Uno de mis más grandes defectos, es la falta de control administrativo, lo acepto públicamente y esa es la causa por que las cosas toman un camino inesperado.

Con más dinero en mi poder, busco más mujeres y la lista empieza a crecer. Basta con decir que para mencionarlas a todas y con ellas cada una de las experiencias vividas, necesitaría un blog aparte con cientos de horas de trabajo en la redacción.

Dicen que para muestra basta un botón y por ello mismo me permito compartir con todos ustedes un mensaje de audio que antes de partir a los Estados Unidos grabé para una nena a la que al igual que otras tantas le tuve sentimientos especiales.



Yo soy así, romántico y loco, cariñoso y soñador...

Xalapa, aparte de ser una ciudad bellísima, posee sin temor a equivocarme una de las mayores concentraciones de mujeres hermosas en el país. Esto se debe en gran parte a que Xalapa es una ciudad cultural repleta de escuelas, preparatorias, universidades, institutos, colegios, escuelas privadas, etc.

Dicho lo anterior, es lógica toda esa colección de lindas niñas que durante el período de clases se miran por toda la ciudad.
Lindas ellas con sus minifaldas de colegialas coquetas y seductoras.

Xalapa además, posee una de las mayores industrias de prostitución en el estado y lo más común, es ir a casas particulares donde por solamente $50 pesos tienes acceso a ver todas las chicas de preparatoria y universitarias que sutilmente desfilan frente a tus ojos en provocativa lencería y se prostituyen en diversas zonas de la ciudad camuflageadas con casas de alquiler para pupilos y pupilas.

El número de mujeres que pasaron por mi vida sexual durante mi estancia de 10 años en la ciudad de Xalapa, es sorprendente, me atrevo a decir que es increíble y hasta cierto punto digno de una actitud enfermisa y ligada exclusivamente al sexo sin amor, al placer de satisfacer un maldito vacío que en vez de llenarse se hacía cada vez y más profundo con el paso de los días.


CERRANDO EL CIBERCAFÉ Y AL SUELO OTRA VEZ
El daño estaba hecho, el negocio en bancrrota.

Luego de haberme comido tantas frutas, luego de haber conocido tantos aromas, tantas esencias, tantas vidas y tantas experiencias, hago un inventario y con una cara de mujer extriñida me doy cuenta de que estoy en absoluta quiebra.

De inmediato, me declaré en bancarrota, puse un anuncio en el periódico y transpasé el Café Intenet. Aún me quedaba suerte y logré vender el negocio al doble de lo que estaba valuado usando para ello técnicas de inflación de costos. Por ejemplo si la impresora láser me había costado $1200 pesos, la reporté en el inventario en $2, 400 pesos y así hice con todo. Valúe el negocio en $70, 000 cuando en realidad no había más de $40, 000 pesos en existencias generales. Sé que eso fue un fraude, pero no me quedaba otra alternativa.

Y lo más curioso, fue que la persona que me compró el negocio y quien por cierto es un accionista de una reconocida empresa de paquetería en Xalapa como FedEx, vendió el negocio en $80,000 una semana después a su propio cuñado. Eso sí es amor familiar.

Con un cheque de $70,000 pesos en mis manos, ganas no me faltaban de irme de vacaciones a Europa con alguna linda nena de preparatoria, pero decidí por una pinche vez en mi vida ser responsable y afontar las consecuencias de mis actos.

La venta del negocio, no incluía la motocicleta, la mejor computadora que había en el CiberCafé, una impresora láser blanco y negro, una mesa Printaform, ni toda la infraestructura de la empresa de botanas, por lo que 'aún no estaba en la ruina absoluta'. Lo estaría después, solamente un poco después.

PAGANDO DEUDAS Y PAGANDO ACCIONES.
Eso me hizo grande, eso me hizo hombre.

Primero, me tomé una semana de vacaciones sumido en la soledad de mi departamento, mandé a descansar una semana también a mi primo y a Silvia, yo quería estar solo, necesitaba reflexionar...

Una semana después, regresó mi primo y regresó Silvia, ellos seguían firmes y aún con mis grandes errores, seguían confiando en mi como ese líder innato que siempre les hice creer que fui. Ellos estaban conmigo en las buenas y en las malas.

Ese día que regresaron, nos tomamos unas cervezas y acabamos en la cama. Yo con Silvia y él con su novia Karla.

Al día siguiente por la mañana, pusimos todas las cosas en orden, terminamos de traer las cosas que no estaban incluidas en la venta del negocio y por error hasta algunas que sí, acomodamos todo y montamos la empresa de botanas nuevamente en el departamento. Nada había pasado.

Lo primero que hice, fue tomar mi cheque, fui al banco y realicé una transacción por $30,000 pesos para mi hermano Carlos Eduardo. Luego, fui a cada una de las tiendas y hablé con todos los accionistas, me declaré ante ellos en bancarrota y devolví el dinero con todo y los intereses generados. Pagué la parte que faltaba de la motocicleta, pagué mis servicios de renta, agua, luz, teléfono, servicio de Internet, cable, surtí mi despensa para todo el mes, compré 24 cervezas para tener en mi refrigerador, una botella de tequila y me quedé con solamente $1 000 pesos. Nada más que eso, sólamente, $1000 pesos.

Con solamente $1000 pesos, el día siguiente tomé mi motocicleta y fui al centro de la ciudad a comprar materia prima para continuar la venta de las botanas en las tiendas. Después de la tormenta, todo lo que nos quedaba eran limones, tendríamos que hacer una rica limonada si es que aún pensábamos continuar en el variable y por demás difícil universo de los negocios.

CREANDO LA QUINTA Y ÚLTIMA EMPRESA (ACTUALIZADO Octubre 9, 11:30 am)
Una agencia de Publicidad

Paralelamente a la comercialización de las botanas en las tiendas, yo me dedicaba en las noches y en mi tiempo libre a ejercer mi profesión como Diseñador Gráfico manejando diversos programas como Photoshop CS2 versión de este programa que recién había sido lanzada en Abril 2005, Illustrator, QuarkXpress, Corel Draw y otros más relacionados al diseño haciendo diversos trabajos para clientes que había conseguido en Palacio Municipal y en algunos establecimientos comerciales en la ciudad como ópticas, laboratorios médicos, almacenes, papelerías, dulcerías, etc.

Fue así como al darme cuenta que tenía las herramientas para crear una agencia de Publicidad, decidí montarla ahí mismo en el departamento y hacer una campaña para conseguir más clientes y volver a recuperar el terreno perdido.

Para esto, debo decirles que a raíz de que cerré el Café Internet, caí en una fuerte depresión de la cual no me pude recuperar y dejé de hacer varias cosas como ya no ir jamás a vender mis dulces al Palacio Municipal aún cuando ahí había mucho dinero de por medio y relaciones sociales que de pronto podrían ser lo suficientemente benéficas en el desarrollo de mis empresas.

El proyecto de la Agencia de Publicidad, me resultaba muy interesante pues es una área que domino y que además en Xalapa como en muchos otros lugares, es bastante redituable.

CREANDO UNA EMPRESA DE SERVICIOS MÚLTIPLES
Para que la Agencia funcionara, necesitaba contactos...

Yo tenía el software y la creatividad, pero no contaba con el equipo de impresión para finalizar los trabajos que cada cliente me fuera solicitando. Así que decidí una tarde ir a...

ESTA HISTORIA CONTINUARÁ...
No se pierda la tercera parte de la serie: 'Definiendo el Sueño Americano'
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