Definiendo el Sueño Americano (Parte 1)

CAPÍTULO 57
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Aún recuerdo como si hubiese sido ayer cuando tomé la absoluta determinación de dejar mi país, mi familia, mis amigos, mi novia y todas las muchas o pocas cosas que con el tiempo había acumulado y que para ser sincero se estaban empolvando.
En ese instante y presa del pánico escénico por haber una vez más fracasado en mis empresas, lo que más me urgía era buscar una rápida salida y huir hacia un nuevo destino en la búsqueda inmediata de más y mejores oportunidades.

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Las personas que me conocen, que son demasiadas y que leen este blog, saben que cuando estuve viviendo por 10 años en la Ciudad de Xalapa, en el Estado de Veracruz, México, logré crear CINCO PEQUEÑAS EMPRESAS dedicadas a proveer diferentes servicios en distintos sectores de la población.
Imágenes de Xalapa: [1] [2] [3]

La primera empresa surge cuando tras estar trabajando en una agencia de publicidad como diseñador gráfico bajo plataformas Macintosh, fui despedido por haber solicitado un aumento de sueldo.

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En ese tiempo yo recién acababa de terminar mis estudios en Informática y estaba viviendo en una humilde habitación a sólo 50 metros de donde trabajaba.

Por esos mismos días yo estaba iniciando una relación sentimental con una gran mujer que llamaré 'Princess' (Princesa) y que hacía apenas algunos días había llegado a Xalapa procedente de México Distrito Federal, lugar también donde yo había nacido algunos años atrás.

Nuestra relación se notaba firme, pero yo estaba desempleado y ella recién estaba iniciando un negocio dedicado a la papelería.

A los pocos días, fui contratado por otra renombrada agencia de publicidad en la ciudad trabajando en la Torre Ánimas, famoso edificio que goza de un gran prestigio por albergar solamente a reconocidas empresas y por ser el más alto, moderno y elegante de toda la ciudad.

El sueldo ahí era bastante bajo y renuncié cuando realicé una serie de hermosas portadas para unos libro muy importantes de la S.E.C y me negaron los créditos apareciendo en el área editorial el nombre de mi jefe inmediato en lugar del mio aún cuando yo había sido el creador de aquellas obras de arte.

Habiendo renunciado en 'Página 4' que es el nombre de la empresa, decidí empezar un negocio propio con una pequeñísima inversión que era en realidad todo lo que me quedaba después de algunos gastos necesarios.

Para esto, yo ya estaba viviendo con 'Princess' y estábamos bastante mal económicamente aunque era ella quien en realidad estaba absorviendo la mayoría de todos los gastos en su elegante y amueblado departamento.

Así que se me ocurrió hacer algo diferente, extraordinario y hasta cierto grado humillante, pero bastante lucrativo y redituable.

Fui al centro de la ciudad y con sólo 50 pesos en la bolsa que era todo mi capital, compré algunos dulces, chiclet's, chocolates y pastillas Halls.

Luego, pensé a qué lugar debería ir para vender mis dulces y hacer un poco más de dinero, no tardé ni 5 minutos en tomar la desición de ir a Dependencias de Gobierno.
Como no me quedaba dinero, me fui caminando durante más de media hora hasta llegar a la Seretaría de Finanzas del Estado, un edificio gigante de 7 pisos con más de 1000 empleados. Hasta ese instante, yo no tenía la más remota idea de cómo iban a suceder las cosas con este nuevo y extraño proyecto de vender dulces baratos en un lugar repleto de burócratas, secretarias, ejecutivos y personal de mantenimiento.

De hecho, la venta de cualquier producto en oficinas de Gobierno, está absolutamente prohibida, pero para mi creatividad y más que eso para mi necesidad, esas eran cosas fáciles de burlar.

Nunca olvidaré que todos mis dulces los había colocado en una caja de zapatos y 'Princess' (mi esposa) me había envuelto esa caja con papel de regalo y había colocado un moño encima para tener la apariencia de ser justamente eso, un regalo para alguien de las oficinas gubernamentales...

Cuando llegué al edificio, la persona encargada del módulo de seguridad me preguntó: A qué piso va usted y a quién va a visitar?

Con una mirada rápida, pero furtiva chequé el directorio y le dije voy a entregar este regalo a la secretaria del Licenciado Martínez pues hoy su cumpleaños y ellos están el piso número 5 en el Departamento de Recursos Humanos.

Pase usted me dijo la señorita del módulo colocando en mis manos un gafette que me identificaba como visitante.

Subí las escaleras y fui directo hacia el piso número 3, miré que una secretaria me sonrío y aproveché para decirle: Disculpe que le moleste, mi nombre es José Luis, soy estudiante y vine a vender algunos dulces para pagar mi colegiatura.

ESO FUE UNA VERDADERA EXPLOSIÓN INTERACTIVA...

Nunca me imaginé el impacto que pocas, pero bien organizadas palabras tendrían sobre tantas personas en tan solo unos minutos.

Ella fue quien se encargó de correr la noticia y en pocos minutos me vi rodeado de muchas personas comprando mis dulces baratos y pequeñas paletitas 'piña loca' de 50 centavos.

No les miento, estoy llorando...

Recordar esos momentos, me llenan de tantos recuerdos y tantas experiencias únicas e inolvidables que dejarán por siempre huellas imborrables no sólo en mi, sino en tantas personas que fueron partícipes de lo que ahora es mi propia historia.

Pasaron quizás 20 minutos y mi caja de zapatos forrada con papel de regalo, estaba completamente vacía y hasta el moño había regalado.

Salí de ahí plenamente agradecido con todas esas personas que en tan solo unos minutos y por la infinita gracia de Dios, se habían convertido en algo más que mis clientes, se habían hecho cómplices de un nuevo capítulo del Reportero sin Fronteras.

Cuando llegué con mi esposa, no podía contarle todo por la emoción del éxito obtenido. No sabía si llorar o reir ante ese milagro que acaba de ocurrir.

Conté mi dinero y había más de $150.00 pesos, mi inversión se había triplicado en tan sólo unos minutos en los que había vertido parte de mi creatividad en algo absolutamente original y que iba más allá de lo normal.

Luego de aquella ráfaga de éxito, esa misma tarde me fui de compras al centro de la ciudad y con más capital que antes, traté de comprar mejores dulces sin dejar a un lado los que habían de mi un vendedor de dulces exitoso y diferente.

Pasaron los días y el personal del módulo se había acostumbrado a verme entrar diariamente con una cajita de zapatos envuelta para regalo.

Al paso de los días, la cajita ya no era de zapatos, era una caja de galletas quizás 4 veces más grande que la anterior igualmente forrada para regalo y con su moño gigante para evitar ser detectado por el personal de seguridad en las Dependencia Gubernamental.

Mis clientes cada vez eran más y mis ganancias eran equivalentes al sueldo de una secretaria pero con la diferencia de trabajar solamente 3 ó 4 horas en el horario que mejor se adaptara a mis intereses personales.

Cuando me vi en la necesidad de llevar más productos a mis clientes en las oficinas, tuve que mandar a construir una especie de portafolios de madera con una aza para tomarlo simulando ser el equipo de un trabajador de mantenimiento.

Funcionó al principio, aunque era pesado y me dejaba la mano llena de callos por traerlo varias horas en mis manos.

Una ocasión, una persona de seguridad que era nueva en el edificio, me dijo que a dónde iba y que era lo que llevaba en el portafolios de madera.

Le dije que era de mantenimiento y que iba a reparar una fuga de agua en el tercer piso, no me creyó y me obligó a que abriera el portafolios amenazándome de que llamaría a la policía si no lo hacía porque según él sospechaba de que ahí hubiese una bomba y que hasta yo podría ser un terrorista disfrazado de niño bueno.

Tuve que abrir el portafolios, llamó en ese instante al Director General de la Dependencia y aunque les expliqué las causas por las que me estaba dedicando a esa honesta actividad, fui despedido de ese lugar hechando por tierra mis más de 300 clientes que a la fecha llevaba conquistados y con ello mis aspiraciones a seguir incrementando mis finanzas personales.

15 días me duró la depresión y en uno de esos días paseaba con mi bicicleta por las calles de la ciudad cuando vi entrar a una persona y dejar algunos cartoncitos con pequeñas bolsitas de cacahuates en una tienda de abarrotes, retiró el producto anterior, hizo una nota de remisión, cobró 18 pesos, subió a su viejo Renault modelo 70 y tantos y se fue a toda prisa para continuar su trabajo por otras áreas de la ciudad.

Ese fue justamente el nacimiento de la sería mi segunda empresa...

Llegué y le conté todo a mi esposa quien me respaldó de inmediato y empezamos a pensar en la forma de perfeccionar esa idea y sacarle mejores beneficios en menos tiempo y sin tanto esfuerzo.

Con lo que aún me quedaba, fui de compras nuevamente al centro de la ciudad e invertí todo mi capital en el material que iba a necesitar para lanzar mi nuevo proyecto.

Al principio, eran cartoncitos recortados manualmente y las bolsitas eran selladas con una vela y una cuchara de acero inoxidable.

Prepararé algunos cartoncitos, los puse en una mochila, tomé mi bicicleta y me fui a visitar algunas tiendas, les expuse la misma historia, que era estudiante y que necesitaba trabajar en eso para poder pagar mi colegiatura y poder comprar también mis libros, pagar mis exámenes, mi estancia en la ciudad y mi comida.

UNA VEZ MÁS, FUE TODO UN ÉXITO...

En poco tiempo, logré posicionar mis productos en varias tiendas y no eran $18.00 los que cobraba por cada nota de remisión, sino $90, $120, $150 y hasta $300 pesos en cada tienda pues cada cartoncito tenía 12 bolsitas de $2.50 cada una para venderse al público en $3.00 y lo mínimo que dejaba en cada establecimiento eran 3 cartoncitos surtidos. La persona que me había dado la idea, repartía cartoncitos con 25 bolsitas de 80 centavos para darse a $1.00. Eso era perder el tiempo y el dinero...

Cuando logré acumular cierta cantidad en efectivo, tomé junto con mi esposa la desición de abrir otra papelería solamente para mi, la de mi esposa había crecido mucho hasta esos días gracias a la plena dedicación que ella le tenía a su negocio y al constante seguimiento de mis consejos sobre tácticas de venta y estrategias comerciales, cosas en las que yo -sin tanta presunción-, gozo de gran experiencia.

Por esos mismos días, fui a visitar a una de mis tías y ahí estaba en su casa ni más ni menos que el Presidente Municipal de Xalapa que en ese tiempo era el Licenciado Rafael Hernández Villalpando compartiendo una comida familiar, pue él es compadre de mi tía. Ni tardo ni perezoso, le dije a mi tía que me presentara con el Presidente y en cuanto lo hizo, le heché el verbo como dicen en mi tierra y le pedí permiso para vender mis dulces y botanas en el Ayuntamiento de Xalapa.

Por cierto, ENORME SORPRESA me he llevado esta mañana cuando buscaba algún link de información a cerca del Lic. Rafael Hernández Villalpando y encontré que este famoso y querido personaje xalapeño, tiene un blog en BLOSGPOT también. Y no sólo eso, sino que mi querido amigo, vuelve a lanzarse para Presidente de la Ciudad de Xalapa, Capital del Estado de Veracruz para el período 2008-2010.

El Presidente actual de Xalapa o Ciudad de las Flores, es el famoso empresario de origen libanés Ricardo Ahued Bardahuil propietario de los Almacenes 'Casa Ahued' y con quien también llegué a tener una excelente amistad y sobre esto hablaré en la segunda parte de esta serie titulada 'Definiendo el Sueño Americano'.

Sin dudarlo un solo instante, tuve su inmediata aprobación, nos tomamos un par de cervezas y ahí nació lo que sería sin duda alguna el inicio de grandes y ambiciosos proyectos.

Al día siguiente, con más dinero, mas experiencia y sintiéndome protegido por el Presidente Municipal de la Ciudad, fui de compras a Costco, una tienda enorme que recién habían abierto en Xalapa y en la cual uno tiene acceso a toda una serie de artículos y servicios a precios realmente competitivos.

Estando ahí, compré una membresía por un año, compré muchos dulces, chocolates, chiclet's y algunas otras golosinas que sólo pueden encontrarse en Costco.

Asimismo, compré un hermoso portafolios de aluminio al puro estilo James Bond pero más grande y con acabados perfectos y por demás elegante.

Esa tarde llené de dulces mi nuevo portafolios sin apartar por instantes mi mirada del antiguo portafolios de madera, mi caja de galletas y mi inolvidable caja de zapatos forradas para regalo que por alguna razón aún conservaba.

El Palacio Municipal, tendría si acaso 300 clientes y resultó ser una verdadera mina de oro para la comercialización de todos mis productos incluyendo la recién incluída gama de botanas caseras.

Todo iba muy bien...

Mirando las cosas con un microscopio, se antojaba un futuro prometedor, armonía con mi esposa, éxito en mis proyectos, dinero suficiente, salud, via y esperanza...

Les decía que por esos mismos días decidimos junto con mi esposa abrir una papelería y lo hicimos facilmente porque yo tenía el capital y justamente en el Palacio Municipal había yo conocido a una persona que tenía el local comercial.

De inmediato aceleré el proceso, fuimos a la ciudad de México y compramos varias cosas relacionadas al ramo de la papelería, regalos, novedades, peluches, artículos de mercería, dulces y chocolates diferentes de otros países y botanas.

A los quince días de haber abierto la papelería realicé una cuantiosa inversión en aparadores de aluminio con cristal y convertí el negocio en una verdadera joya de elegancia y creatividad, compré una copiadora, engargoladora, enmicadora y el negocio estaba avanzando bastante bien...

DEL PLATO A LA BOCA, SE CAE LA SOPA...
«Cuánto más ganamos, mucho más perdemos»

Desde que abrí mi papelería, estaba como encargado mi hermano David de 17 años, pero luego él decidió que quería ir a trabajar con otro de mis hermanos a Mexico Distrito Federal y me vi en la necesidad de poner un anuncio solicitando una empleada.

Una de esas tardes en las que regresaba de mi venta en Palacio Municipal, me dijo mi hermano que habían venido a buscar información sobre el empleo varias personas y puso en mis manos las solicitudes que había recibido. Apenas estaba empezando a verlas cuando entró a la papelería una chica de aproximadamente 21 años muy hermosa, de cuerpo estético, lindos ojos y una sensualidad tan natural como el agua mineral.

Desde que entró, se dirigió a mi y se me quedó mirando fijamente a los ojos sin decirme nada y yo tampoco pude abrir el hocico o más bien cerrarlo pues esa pinche escuincla me había dejado todo pendejo o no sé si ya estaba así desde más antes...

Por fin y tras quizás 30 segundos, me dijo: Hola, tú eres José Luis?

Le dije que sí y que ya había revisado su aplicación y que estaba contratada, me respondió que entonces se presentaría el siguiente día por la mañana para empezar a trabajar conmigo no sólo como empleada, sino como encargada de la papelería pues mi hermano se iba esa noche a la Ciudad de México.

Así fue, la nena que llamaré 'Luz de Luna' se presentó a trabajar puntualmente a las 9:00 de la mañana, le di algunas instrucciones y me fui a vender mis productos al Palacio Municipal.

Pero aquí es donde la marrana torció el rabo...

Resulta que esta niña desde que la conocí había provocado en mi ciertas reacciones que iban más allá de lo normal y lo peor era que estaba siendo correspondido.

Y así empezé con ella una relación que me costó demasiado cara pues tuve que cerrar la papelería por haber gastado más de la cuenta con esta nena cumpliéndole todos y cada uno de sus caprichos aunque no está de sobra decir que viví con ella lo que fue quizás los mejores momentos de mi vida. Amantes al fin, exploramos tantas cosas, vivimos de aplausos envueltos en sueños mientras todo lo que con tanto esfuerzo yo había construído, se derramaba como esperma sobre sus nalgas...

El resultado de este descontrol emocional, fue la pérdida de mi esposa, una excelente mujer que de la mano conmigo, me había ayudado a crecer a caminar e incluso a correr.

Cuando cerré la papelería y me quedé sin nada de dinero, me separé de mi esposa, me fui a vivir nuevamente a una pocilga infectada de pulgas y con olor a mierda, pero eso era lo que me gustaba y aunque no, ese era el precio de todas mis malas acciones y debía por tanto aceptarlas sin reproche. Lo que aquí se hace, aquí se debe de pagar. De eso, no me queda la menor duda.

En mi cuarto ataviado con mi soledad, tenía unos cartones para dormir, un par de pantalones, tres playeras, un par de calcetines y un par de calzones.

Fue tanta mi verguenza que no me atreví a pedirle a mi esposa mi ropa y sólo tomé lo que en una vieja, apestosa y empolvada mochila pudo caber.

Lo peor, fue que 'Luz de Luna' no me dejó y ahí sobre las pulgas y con olores fecales nos seguíamos revolcando algunas noches que propiamente nosotros convertíamos en pasionales momentos llenos de sexo, humo de cigarro y bebidas alcohólicas baratas.

Lo nuestro era eso, sexo sin amor ni encanto...

En esos días fui a visitar a mi madre y ahí estaba uno de mis primos llamado Alejandro quien para esa fecha tenía tan solo 14 años. Charlando una tarde junto al río, le comenté sobre la posibilidad de empezar un negocio en Xalapa él y yo. Gustoso aceptó pues de cierta menera me conocía y confiaba en mi como una persona capaz de resurgir ante cualquier adversidad en tan solo unos días e iniciando así de ceros otra vez...

Se fue conmigo a la ciudad y empezamos a planear la forma en la que podríamos hacer un negocio sin capital.

Con tantos contactos, conseguí un préstamo de quizás $500 pesos y empezamos a vender dulces nuevamente él y yo en Palacio Municipal y en algunas otras dependencias como el Palacio de Gobierno cuando en ese instante era el Gobernador del Estado el Lic. Miguel Alemán Valdez.

LA SUERTE ME PERSIGUE...
«Pero yo soy más rápido»

En una de mis visitas al Palacio de Gobierno, me llama un hombre muy bien vestido y me dice: El Señor Gobernador quiere hablar contigo pues unas de tus pastillitas que vendes y que se llaman Jolly Rancher le gustaron y él no sabe donde puede encontrarlas...

Pa' la mecha, casi me hago en los calzones...

Yo hablando con el Señor Gobernador, ni en mis sueños. Pues así fue y seguí a la persona que finalmente acabó siendo uno de sus guardaespaldas. Cuando estuve frente al Lic. Miguel Alemán, no supe ni qué decir aunque se me ha tachado siempre de tener amplia capacidad de conversación y un léxico envidiado quizás hasta por escritores de reconocido prestigio internacional. Ajá!

Nada sonso, de inmediato le dije que yo era estudiante y que... ya conocen todo lo demás. Él me felicitó, me presentó con otras personas de alto rango que ahí se encontraban y él mismo fue quien de inmediato dio la orden de hacer circular un memo donde se me autorizara el acceso a cualquier dependencia de Gobierno en la ciudad.

Me regaló $300.00 pesos en efectivo y yo le regalé tres tubitos de pastillas Jolly Rancher prometiéndole que no le faltarían a partir de ese día sus pastillitas en su oficina.

El carisma que desde siempre me ha caracterizado y por el cual en repetidas ocasiones he sido envidiado, me había llevado una vez a ocupar un lugar especial dentro de la esfera política y económica del Estado codeándome con personalidades como el Señor Gobernador del Estado de Veracruz.

Al principio, mi primo no estaba poniendo todo de su parte en las ventas de los dulces, pero cuando le dije que un 25% de las utilidades sería para él, empezó a reportarme grandes resultados y nuestro capital empezó a crecer de manera considerable.

Hasta ahí, sólo tenía mi bicicleta y el poco dinero que íbamos juntando a diario por las ventas de nuestros dulces.

Cuando junté el dinero para el depósito y la renta de un departamento, fui con mi primo y tomamos justamente uno que estaba sobre el departamento de mi ex esposa. Ella estaba muy enojada conmigo y sus razones eran justificadas, no me hablaba y evitaba por tanto encontrarse conmigo a la entrada o salida del departamento.

Estando ahí en ese departamento, una tarde mientras mírabamos la televisión yo y mi primo, decidimos lanzar nuevamente la empresa de botanas.

Me puse en contacto con una amiga que llamaré Silvia y de inmediato empezamos a trabajar sobre ese proyecto que tiempo atrás me había traído grandes beneficios económicos en tan poco tiempo.

REGRESA LA FORTUNA Y LA BUENA VIDA...
Y con ella, regresa nuevamente 'Luz de Luna'.

Acostumbrada a trabajar en equipo, Silvia empieza a dirigir el área de producción, yo el área administrativa y mi primo el área de distribución...

ESTA HISTORIA CONTINÚA...
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