La historia del Gato Negro...

CAPÍTULO 56
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Antepongo mi fiel creencia a un Dios verdadero, omnipotente y sempiterno, pero esta historia que ahora deseo compartir con todos ustedes cuando son justamente las 12:00 de la noche, les hará reflexionar sobre algunas cosas que a veces están fuera de nuestra comprensión y que supera en mucho los alcances de nuestra propia imaginación.

Fue justamente cuando me encontraba sin trabajo despues de haber sido despedido de Mc Donalds por amor, cuando en una de esas tardes que me encontraba afuera de la casa donde ahora vivo fumando un cigarrillo con una coca cola fría vi llegar muy despacio a un gato negro flaco, pulgoso, roñoso y feo.

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Desde que lo vi venir directamente hacia mi, supe que ese animalito me traería muy buena suerte a pesar de su estado físico.

A mi los gatos me fascinan, pero ese gato era feo y no me gustaba en lo absoluto.

Se acercó despacio hacia mi y me miró con unos ojos verde-amarillos que en ese momento me dieron miedo por la profundidad e intensidad de su mirada.

De momento, me vi reflejado en sus pupilas y sentí un escalofrío que recorrió mi cuerpo completo, se me frunció el asterisco y tuve una rara sensación como de paz combinada con una especie de ansiedad incontrolable.

Fumé más aprisa mi cigarro y de un sorbo terminé el refresco de cola que aún quedaba en la botella mientras miraba con atención a ese gato que frente a mi se encontraba y que tal pareciera que me quería decir algo.

No tomé mucho en cuenta el suceso aunque había causado en mi una fuerte impresión pues no es común ver gatos en las calles de Nashville y menos aún que lleguen hasta la puerta de tu casa, que sean negros y que sean feos.

El gato seguía viviendo afuera de la casa, iba a ratos a la casa del vecino Mr. Brown quien siempre le ofrecía algo de comer, leche y agua.

A pesar de que Mr Brown tiene 3 gatos y una hermosa gatita blanca, este gato negro y feo prefería permanecer todo el tiempo afuera de la casa donde vivo y cada que me veía, se me quedaba mirando como tratando de iniciar conmigo una conversación telepática o paranormal.

Así pasaron algunos días, pero hay algo que nunca olvidaré y fue que ese preciso día en que el gato negro hizo su aparición en la casa donde vivo, volví a retomar mi energía y tiré por instantes esa depresión que traía acumulada por casi un mes sin trabajo y sin dinero ni para comer.

Cuando el gato llegó, quizás eran las 7:00 de la mañana y bien recuerdo que de inmediato entré con una fuerza desconocida, me bañé, me puse ropa limpia y por instinto o casualidad me puse ropa interior blanca y una camisa de cuello redondo también de ese color.

Bien razurado, limpio y oliendo rico, fue como por primera vez me presenté en la Grocery Store solicitando un empleo.

Algo me decía en mi interior que ahí había una oportunidad para mi y aunque fue algunos días después, la hubo y aún la conservo.

Cuando regresé de haber ido a llenar la aplicación en la Grocery Store o tienda de conveniencia, recuerdo que el gato negro me esperaba mirándome con mucha atención como diciéndome ten pasciencia y espera...

A nadie le había dicho nada sobre ese feo, flaco, roñoso y pulgoso gato negro y fue una semana después durante una de mis charlas con Paola una amiga de Colombia que sucedió algo que vino a llenarme de más incertidumbres y sentimientos encontrados.

Paola, es una mujer misteriosa que apareció en mi vida justamente cuando yo estaba a punto de cruzar la frontera hacia los Estados Unidos.

Ella dice que me conoció en un chat público de Starmedia, pero no recuerdo con exactitud la manera en la que ella y yo empezamos a tener una ciberamistad.

No niego que en algunas ocasiones entraba a las salas públicas de Starmedia, pero aunque mi memoria es bastante buena, no recuerdo con precisión absoluta acerca del momento exacto en el que esta misteriosa mujer arrivó a la historia de mi vida.

Esta mujer desde que empezamos a tener contacto, me ha impulsado a través de constantes y continúas charlas por el Messenger a avanzar con paso firme, confía en mi y me ha hecho creer que dentro de mi hay un enorme potencial que apenas empieza a ser explotado.

Paola, tiende a contarme con cierta regularidad enigmaticos sueños en los que regularmente soy protagonista y aunque acepto que en el principio la tachaba de loca, múltiples coincidencias en mi vida real con sus historias me han hecho pensar más seriamente acerca de sus sueños y el significado que en mi vida tienen.

Había pasado una semana desde que el gato negro había llegado a mi casa cuando en una de las charlas con Paola, ella me habló sobre ese misterioso y feo minino.

Acepto que en ese instante me fui de nalgas y un frío sepulcral paralizó por algunos segundos mi cuerpo entero, se me erizaron los pelos de todas partes y mis ojos incrédulos no dejaban de mirar la ventana del Windows Live Messenger.

Se supone que nadie sabía sobre ese gato negro y menos ella que se encontraba a miles de millas de donde yo estaba.

Ella me dijo que ese gato negro traía consigo grandes y buenas cosas para mi, añadió que estaba esperando que yo lo mencionara, pero que al ver que yo estaba haciendo caso omiso, prefirió alertarme sobre los poderes del pequeño felino.

Entonces, sucedió algo más extraño todavía...

Trece días después de que el bicho había llegado, me levanté tras la insistencia de este minino por llamar mi atención, parado sobre sus dos patitas traseras, rasguñaba la puerta de cristal mirando hacia dentro como buscándome mientras maullaba despacio.

No sé por qué, pero de inmediato tomé mi bicicleta y fui a la Grocery Store y fue cuando en ese instante fui contratado.

Desde entonces y creyendo en el supuesto poder que este gatito pudiese tener sobre mi estancia en la Unión Americana, me dediqué a cuidarlo comprando comida, leche, un recipiente para que él coma y hasta un pequeño ratoncito de peluche con el que a veces cuando está de humor se entretiene jugando.

Tomando en cuenta que vivo a solamente tres minutos en bicicleta del centro de la ciudad o DownTown de Nashville, aprovecho frecuentemente para ir a ver que encuentro en las tiendas de mascotas para ese gato al que sigo creyendo que le debo gran parte de mi estabilidad económica y emocional.

El gatito ha cambiado mucho, ya no está flaco, ya no está roñoso, ya no tiene pulgas y creo que hasta lo feo se le está quitando.

Cuando se cree en Dios como único protector, es difícil creer en poderes sobrenaturales o situaciones similares, pero la forma en la que han ocurrido los hechos en mi vida y en torno a este gato negro, me ha dado la pauta para compartir con todos ustedes esta misteriosa y enigmática historia.

GRACIAS POR LEERME Y QUE DIOS LE BENDIGA...
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