Internet Sprint wireless y televisión a colores...

CAPÍTULO 47
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Desde hace algunos días, estaba en la búsqueda de un sistema de Internet para mi laptop que me permitiera ser más productivo justo ahora que a la par de estar trabajando en la Grocery Store, colaboro en los proyectos del buen hombre venezolano y su periódico local sobre deportes y el californiano 'Sílicon Bali'.

Fue ayer que desesperado por no encontrar una solución viable y económica tomé mi bicicleta y retando al calor de más de 100 grados salí a buscar lo que yo necesitaba.


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Primero fui a Circuit City para ver las opciones que me ofrecía Verizon Wireless y aunque éstas me resultaron bastante confiables, fue imposible la contratación debido a que me pidieron documentos como un Seguro Social válido, Identificación Oficial de Gobierno o comprobante de pago de taxes y como no tuve ninguno de esos papeles, me tuve que quedar con las ganas de contratar el servicio de Internet con ellos.

Sin embargo y ya estando ahí, aproveché para mirar las televisiones que desde hacía mucho necesitaba una pues me recomendaron ver programación en Inglés con subtítulos también en Inglés para aprender más sobre la pronunciación y mejor control de este importantísimo idioma del cual estoy ahora mismo obsecionado por aprender.

Había demasiadas marcas y modelos y aunque pude haber comprado una (HDTV, High Definition Television) 'Televisión de Alta Definición' con pantalla LCD de 30 pulgadas o más, opté por una televisión estándar de 13 pulgadas que sin embargo tiene la función de sintonizar algunos canales digitales aparte de todos los analógicos que por default transmite.

Dado que el precio era de solamente $89.99 dólares más taxes, le compré una antena especialmente para ese dispositivo por sólo 19.99 dólares más.

Y antes de que usted saque su calculadora, le diré que terminé pagando $120.00 dólares con 15 centavos, algo así como $1300.00 pesos mexicanos.

Así que feliz, salí de la tienda con mi TV y su antena, los coloqué en la parte trasera de la camioneta y regresé a casa.

Pero de cuál camioneta se preguntarán ustedes si apenas y con tantos esfuerzos llego a bicicleta, pues resulta que tengo un vecino que siempre que lo necesito me lleva a donde yo quiera ir sin ningún costo y por el simple hecho de que le caigo bien y aunque ayer le insistí en me dejara ponerle gasolina a su troca, me dijo que no era necesario que hoy por mi, y mañana por él.

Ese tipo de personas, son las que verdaderamente vale la pena mencionar, pues son seres que siempre están ahí como ángeles envíados por el Señor. (Diga usted, 'Amén').

Ya estando en casa y tras haber instalo mi nuevo juguetito, me di un baño, preparé mi bicicleta y salí en busca de mi servicio de Internet.

Primero fui a la matriz de Sprint que según me había informado otro amigo que ahí podían ayudarme sin tantos trámites.

Entré muy humilde yo como siempre suelo ser (ajá) y le dije a la señorita que si podía ayudarme para comprar un equipo de internet para mi laptop.

Me miró de pies a cabeza haciendo una larga pausa más o menos a la mitad y luego me dijo: 'El muchacho que hace la instalación y la activación del dispositivo portátil está de vacaciones y no sé cuándo regrese'.

Me adelantó que el costo de la tarjeta de red inalámbrica era de $150.00 dólares más un depósito de igual tamaño y que en pocas palabras yo necesitaba pagar $300.00 dólares más $70.00 dólares mensuales si quería tener Internet en cualquier lugar de los Estados Unidos desde mi laptop.

Fui yo ahora quien la miró de pies a cabeza (haciendo tres pausas) y me despedí prometiéndole volver pues después de todo la nena estaba muy hermosa.

A dónde creen que fui después de ahí?

Pues nada más y nada menos que a 'ComputerLopez' que según recordarán ya escribí sobre ellos en un capítulo anterior.

Fue ahí donde finalmente pude comprar el dispositivo portátil de Sprint para tener acceso a Internet en cualquier lugar de la Unión Americana.

Me tocó a mi esta vez estar al otro lado del mostrador en calidad de cliente y esperando casi tres horas para que me fuera instalada y activada la tarjeta.

Lo bueno de esto, es que tenía una promoción de pagar el depósito en dos partes y eso vino a refrescar un poco el calor insoportable que me estaba dando por la espera...

Es lamentable que en Nashville existan tan pocos lugares dedicados a ese ramo de la Informática con privilegios como los que tiene esta pequeña empresa de poder hacer ese tipo de instalaciones, actualizaciones y configuraciones y por eso mismo todos o casi todos los hispanos se dirigen a ese lugar y aunque el dueño quiera atenderlos a todos al instante, le es imposible por tanto trabajo que tiene acumulado desde varios días atrás.

Bueno pues después de esperar, salí de ahí con mi laptop lista para accesar a Internet en cualquier lugar y en cualquier momento que yo lo necesitara.

Así como para empezar a recuperar mi inversión, me dirigí a casa de unos amigos que necesitaban respaldar una información que tenían en la red en discos compactos y un par de horas después salí de su casa habiendo comido frijoles con nopales, 15 tortillas de maíz, refresco de tamarindo, una manzana, una banana y con $37.00 dólares más en mi bolsa como pago extra por mi digno trabajo.

Según 'Flor de Liz', la manager de la Grocery Store, esta semana sólo iba a trabajar 3 días, entonces el resto de la semana lo he estado aprovechando para ocuparme en otras cosas como en hacerle trabajos a 'Sílicon Bali', respaldar información para algunos clientes, esperar al buen hombre venezolano y su proyecto y otras actividades que vayan surgiendo y que al final me dejen algunos dólares más en mi bolsillo.

Terminaré este capítulo no sin antes adelantarles que el próximo post estará dedicado a un tema muy interesante relacionado con el dinero y la forma en la que todos deberíamos administrarlo para avanzar a pasos agigantados justo ahora, en los nuevos tiempos.

Me refiero a que estaré escribiendo sobre un famosísimo libro titulado 'Rich Dad, Poor Dad' (Padre rico, padre pobre) de Robert T. Kiyosaki.

Gracias por su atención y que Dios le bendiga...


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>> Padre rico padre pobre by Roberto Kiyosaki...
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