No solamente oré, también lloré...

CAPÍTULO 40
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Me arrodillé ante Él y le dije con el corazón en la mano: 'Ve conmigo señor Dios, por favor no me dejes ir solo, dirige mis pasos, ilumina mi sendero'

Para ser exacto, hoy estoy cumpliendo 12 días sin trabajar.

Aún no logro comprender el por qué ha ocurrido en mi una serie de transformaciones emocionales que están afectando seriamente mi estabilidad en esta ciudad...

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Los que me conocen, saben sobre mi avanzado grado de positivismo, saben que siempre y con el poder de Dios logro salir adelante, que ningún obstáculo para mi ha sido grande.

Saben también que a lo único que le tengo miedo, es precisamente al miedo...

Sin embargo, a raíz del suceso que todos mis lectores ya conocen, fui cayendo en una profunda depresión de la cual me estaba resultando difícil de afrontar.

Y es que, para ser sincero, no estaba haciendo el menor esfuerzo por buscar trabajo, y muy al contrario, me estaba refugiando en el cigarro y en la coca cola, estaba conviertiéndome en un esclavo de la soledad.

Nada me consolaba, me sentía triste, vacío, sin ilusiones y mudo de esperanzas...

Lo único que hacía, era levantarme a las 10 u 11 de la mañana, no desayunaba, pero de inmediato tomaba mi coca cola bien fría y mi cigarro marlboro rojo.

Eso no me hacía feliz, al contrario me provocaba más ansiedad y más nerviosismo.

Luego de terminar uno o dos cigarrillos por la mañana, tomaba mi mochila con mi laptop y me iba a la librería para sumergirme en Internet devorando información con el único propósito de olvidarme de mi realidad.

Y lo lograba, pues en 7 horas, uno se olvida de muchas cosas...

Charlaba con mis amigos por el messenger, actualizaba mis blogs, visitaba cientos de páginas web, bajaba libros, veía videos, buscaba imágenes y las horas pasaban casi desarpecibidas para mi.

Cuando no podía más soportar el hambre, iba a casa de mis amigas Erika y Rocío quienes siempre me estaban esperando con comida, bebidas frías y frutas.

Se me estaba haciendo costumbre ese tipo de vida, la soledad se iba cada día más y más apoderando de mi ser, he bajado 5 kilos en estos días, me he sentido débil.

Si han seguido de cerca mi historia, recordarán que Óscar, un amigo cristiano tenía la voluntad necesaria para ayudarme a comprar un teléfono celular y poder así tener contacto con las personas que posiblemente podrían emplearme en alguna empresa en determinado momento.

Sin embargo, sucedió que fue imposible activar el dispositivo y decidí cancelar la compra.

Recordarán también que 'Rocas' me había invitado para asistir a una Iglesia Cristiana llamada 'El Shaddai', pues fue el sábado que le llamé, pasó por mi a donde ahora vivo y logré encontrarme con Dios a través de la oración que todos hicimos en un jardín por más de 2 horas en las cuales su Divina Presencia nos llenó a todos de vida y esperanza.

Terminada la oración, todos pudimos saciar nuestra hambre con muchísima comida, postres y frutas que los hermanos en acuerdo habían llevado.

Días después, me encontraba con menos dinero y con mayor necesidad de tener un teléfono celular.

Recordé que David mi amigo americano, me había dicho que podría ayudarme en cualquier cosa que yo necesitara y no dudé en llamarle usando el teléfono de mi amiga Erika.

Me dijo que podríamos reunirnos al día siguiente para charlar y que estaba listo para contribuir a mi desarrollo.

Ese día era viernes por la tarde y fue el sábado a las 10 de la mañana cuando nos reunimos para charlar obviamente todo en Inglés.

Le expuse mi situación y no dudó ni un segundo en reprenderme por estar dejando pasar el tiempo y por no estar buscando realmente una oportunidad laboral en ninguna parte.

Luego, me dijo que cuánto era lo que necesitaba para comprar el teléfono y le dije que me acompañara a Cricket pra ver los equipos, los planes y los precios.

Dejé por ahí mi bicicleta, subí a su auto y fuimos a diferentes lugares para ver qué equipo, plan y precio se adaptaba mejor a mis necesidades (y a su bolsillo).

David, es una persona muy cuidadosa con su dinero, muy ahorrativo y la desición se tornaba difícil pues no estaba dispuesto a gastar tanto dinero en alguien que apenas conoce.

Eran aproximadamente las 12 del día cuando ya estábamos un poco cansados de visitar tantos lugares y teníamos mucha hambre.

Le dije que si quería podríamos ir a comer a un restaurante chino que ofrecía un delicioso buffette por solamente 8 dólares por persona.

Aceptó ir a ese lugar y comimos como cerdos, carne de res, de pollo, mariscos, papa, ensaladas, spaguetti, arróz, frutas, pastel y helado.

Ahí mismo, tomamos la desición de comprar un equipo económico de Cricket, con un plan básico que incluye minutos locales ilimitados, mensajes de texto, identificador de llamadas y correo de voz por tan solo 40 dólares cada mes.

Fuimos a Electronic Express que fue donde compré mi cámara digital y nos hicieron saber que en ese momento debíamos pagar el precio del teléfono que eligiéramos, más taxes, más 11 dólares de la activación y para no hacerles tan larga esta parte del cuento, acabó pagando David 143 dólares y recibimos un mes gratis de servicio.

No sé, pero se me hizo que era mucho dinero el que David había gastado en mi y le dije que lo tomaría como prestado y que le dejaría mi cámara hasta que yo pudiese pagarle su dinero.

Pensé que iba a decirme que no, pero la aceptó con gusto y me pidió fecha para recuperar sus billetes verdes.

Le dije que aproximadamente en 3 semanas él tendría su dinero de vuelta y que mientras tanto guardara mi cámara digital en un lugar seguro.

Así quedamos y terminó David su conversación diciéndome que así era mejor pues si me lo regalaba, iba yo a acostumbrarme a que todo me daban y tendría yo así menos deseos de trabajar sabiendo que había gente que podía pagar mis gastos en cualquier momento, que era necesario que yo supiera el costo de cada cosa y aprendiera a pagarlo.

No lo tomé a mal, pues me pareció justa su verdad.

Ya con teléfono en mano, hice algunas llamadas y estaba esperando sin tantas ganas que alguien me dijera: 'aqui hay para ti una oportunidad'.

Fue hasta hoy Julio 30 que cansado de esta situación de absoluta depresión, soledad y un espíritu vacío, tomé un baño, me preparé un rico desayuno y antes de probar alimentos, me arrodillé ante el Señor Dios y humildemente y con el corazón en la mano le pedi que no me dejara solo, que Él fuera conmigo, que Él guiara mis pasos, que Él me llevara a donde tenía que ir para encontrar un trabajo.

Me da un poco de pena, pero debo aceptar que no solamente oré, que también lloré.

Ya más antes, había conocido una empresa dedicada al diseño gráfico y decidí ir a probar mi suerte primero en ese lugar y le dije también a Dios que si ahí no había nada pra mi, el me guiara a donde yo encontrara una oportunidad para seguir desarrollándome justamente en el área que yo conozco y en la que mejor me adapto debido a mis habilidades...

Cuando llegué al lugar, le dije al dueño que estaba buscando un trabajo y enseguida me dijo que no tenía espacio para nadie de momento y que para ser sincero, tampoco tenía contemplado contratar a nadie más en los siguientes meses.

No sentí desaliento, salí de ahí con una paz que nunca más había sentido, acarició mi rostro el viento y despacio, pero muy despacio, seguí con mi bicicleta por la banqueta mirando con detenimiento los comercios que había sobre los dos lados de la acera, mi panza estaba llena y mi corazón contento.

No avancé ni 100 metros cuando vi un cibercafé que también ofrecía servicios de reparación, actualización y venta de equipo informático.

Despacio, entré y esperé que el dueño se desocupara de una llamada telefónica, le dije que iba en busca de trabajo, le comenté que conocía el ramo pues en México había yo sido propietario de un cibercafé, que tenía mi laptop, mi cámara digital y que estaba actualizado en todos los programas que ahí seguramente se manejaban.

Me miró con detenimiento y me dijo que en ese instante estaba muy ocupado, que tenía muchas cosas pendientes y entregándome una tarjeta, me dijo que le llamara el próximo viernes y que no descartaba la posibilidad de darme una oportunidad pues sí estaba necesitando a alguien que le ayudara.

Salí de ahí con muchas esperanzas y despacio otra vez, seguí recorriendo la ciudad...

Avancé algunas cuadras y encontré una librería con acceso a Internet, revisé mi correo, leí un poco y fui a casa de Erika a entregarle un trabajo que le estaba haciendo y que se trata de un video con fotografías de ella y de su novio, una historia de amor convertida a video usando Windows DVD Maker y por la cual sólo le cobré 35 dólares que me servirán para comprar comida mientras me estabilizo laboral y emocionalmente.

Así que esperaré a que Dios toque el corazón del dueño de ese cibercafé, y mientras tanto, seguiré haciendo más llamadas, seguiré tocando más puertas porque sé que en algún lugar, alguien me está esperando...

Finalizaré este capítulo diciendo que cuando uno decide realmente entregar su corazón a Dios, ese día uno encuentra la verdadera libertad...

Por que sólo Él es grande, y porque todo lo demás, es demasiado pequeño!

Aleluya y gloria a Dios!


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